Llaves para la autonomía
Creemos que la perseverancia, la confianza en los demás y en nosotros mismos, la dedicación y poner el corazón en nuestro acompañamiento, son las llaves necesarias cuando realmente quieres algo tan importante como es tener tu autonomía y tu sitio en esta sociedad.
¿Qué es?
Llaves para la autonomía se trata de un proyecto que ofrece un escenario de aprendizaje vivo y dinámico, en el que los jóvenes con discapacidad intelectual pueden recibir una formación ajustada a sus necesidades y expectativas vitales obteniendo así, una mayor autonomía e implicación en sus decisiones sobre su propio proyecto de vida.
Vivir solo o acompañado de un grupo de amigos es el deseo de muchos de nuestros participantes. Para llegar a cumplir este objetivo, necesitamos aprender muchas cosas: cocinar, organizar las tareas de limpieza, planificar nuestro tiempo adecuadamente, organizar nuestro dinero, cierta independencia emocional, madurez, saber convivir con otros…
Este proyecto articula experiencias reales que posibiliten el aprendizaje de todas estas cuestiones viviéndolas con un grupo de compañeros y con el apoyo de educadores que acompañan durante este proceso.
¿A quién va dirigido?
A personas con discapacidad intelectual o trastorno generalizado del desarrollo que quieran desarrollar su autonomía y tener experiencias temporales en un piso compartido con el objetivo de tomar conciencia de lo que implica vivir fuera del domicilio familiar. Tomar conciencia de lo que esto supone para en un futuro más o menos próximo y contando con los apoyos necesarios, poder independizarse.
¿Qué hacemos?
Las experiencias se articulan en función de las necesidades, expectativas y momentos evolutivos de cada participante. Todas ellas son temporales e implican un aprendizaje. Van desde tres fines de semana a lo largo del curso, hasta experiencias de dos años para aquellas personas que desean independizarse totalmente. El apoyo, al principio, es mucho más intensivo pero poco a poco, conforme los participantes van adquiriendo nuevas competencias, lo vamos retirando hasta conseguir el máximo de autonomía.
La implicación familiar en estas experiencias de autonomía es esencial.
Las viviendas en las que realizamos estas experiencias son de alquiler. En estos momentos, contamos con una vivienda en el barrio Oliver, otra en Parque Goya y una tercera en el casco histórico de Zaragoza.
¿Cómo lo hacemos?
Tiene una periodicidad trimestral. En este caso sí que es necesario que los participantes tengan cierta autonomía en la realización de las tareas del hogar y autonomía completa en sus desplazamientos, así como una ocupación. Los apoyos profesionales se reducen a los momentos de desayuno, comida y cena. En este caso, tampoco es necesario que los jóvenes tengan la intención de independizarse en un futuro próximo pero sí que es importante que estén motivados por desarrollar más autonomía.
También tienen una periodicidad trimestral. Las dos primeras experiencias tienen una duración de quince días y la tercera de un mes.
Para participar en esta experiencia es necesario que el joven tenga completa autonomía en sus desplazamientos, una ocupación, así como experiencia previa en la realización de las tareas e iniciativa para llevarlas a cabo. Es fundamental que haya expresado su deseo e inquietud a medio o largo plazo de independizarse.
Los apoyos profesionales se realizan en desayuno, comida y cena. A medida que los participantes vayan integrando la rutina de funcionamiento, estos apoyos van disminuyendo de forma gradual.
Se trata de una experiencia en la que los jóvenes con discapacidad comparten piso con una persona sin discapacidad que, voluntariamente, se suma a este proyecto.
El participante debe tener como objetivo a medio plazo la emancipación, así como autonomía total en sus desplazamientos cotidianos y en la realización de las tareas básicas de un hogar. El apoyo profesional, en un principio, será casi diario pero acabará reduciéndose, hasta llegar a un apoyo semanal, en el que se planificará y organizarán las compras, las tareas o los menús. Se establece una coordinación cercana con la persona que, voluntariamente, comparte piso con ellos y que se convierte en un apoyo natural. Los familiares y voluntarios podrán unirse a los círculos de apoyo para colaborar en tareas concretas.
- Se trata de una vivienda en la que dos personas con discapacidad intelectual compartirán piso durante un tiempo máximo de dos años.
Durante este tiempo, desarrollaremos su autodeterminación, inclusión en el entorno y el acceso a recursos sociales y comunitarios. El objetivo es conseguir la adquisición de competencias relacionadas con la autonomía personal y social, la gestión de sus recursos económicos y la consolidación de hábitos adecuados, para que al finalizar esta experiencia puedan independizarse ellos solos o compartiendo piso con otros compañeros.
Los participantes contarán con apoyo profesional semanal y con círculos de apoyo para tareas concretas.
A futuro, desde el departamento de vivienda de Fundación Down Zaragoza se ofrecerán paquetes de apoyo personalizados en función de las necesidades de aquellas personas con discapacidad intelectual que viven de forma autónoma en su domicilio particular.
La intensidad y duración de estos apoyos es variable, dependiendo de las necesidades de la persona en cuestión. También se fomentará la inclusión en el entorno, la creación de círculos de apoyo y el acceso a los recursos sociales y comunitarios.
Servicios complementarios
Para favorecer el desarrollo de la autonomía, contamos también con dos talleres semanales.
- Taller de cocina: en él aprendemos las técnicas básicas de cocina, lo que nos permite preparar platos que después llevamos a casa para compartir con la familia. Para ello, contamos con recetarios muy visuales y sencillos que, junto con la motivación que esta actividad despierta, convierte a nuestros participantes en auténticos chefs.
- Taller de bienestar emocional y físico: cuidar nuestro cuerpo es muy importante pero también es importante cuidar nuestros pensamientos y nuestras emociones. A través de ejercicios sencillos de yoga y mindfulness, adquirimos herramientas que nos permiten sentirnos a gusto con nosotros mismos y disfrutar de las relaciones con los demás.
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En primera persona
Natalia es una joven de 22 años que lleva participando en el proyecto desde su creación en 2015. Natalia, pone entusiasmo en todo lo que hace y a eso se une su deseo de ser cada día más autónoma.
Ana, Nuria, María Pilar, Natalia e Irene son cinco chicas que llevan tres años acudiendo al piso, en la modalidad de fin de semana. Para ellas, lo que comenzó como una forma de pasar tiempo entre amigas, ha ido derivando en una toma de conciencia de lo que implica la vida independiente: responsabilizarse de las compras, aprender a cocinar, solucionar los pequeños conflictos que surgen en la convivencia… Siguen esperando con impaciencia los fines de semana que les toca acudir al piso, ya que saben que además de disfrutar, volverán a sus casas con un montón de nuevos aprendizajes que les harán un poquito más autónomas.
Miguel es el padre de Daniel, un chaval de 25 años que participa en el piso de aprendizaje desde el comienzo de este proyecto.