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¡Llega el verano! Es tiempo de descanso, disfrute y también de aprendizaje.

verano fundación down

Los niños han terminado la escuela. El verano es un buen momento para aprovechar a vivir experiencias diferentes que nutran el sistema nervioso y estimulen sus sentidos, su motricidad y su aprendizaje.

Si tu destino es la Playa

Con todo el calor, lo que más apetece es estar en el agua y a la mayoría de los niños les encanta. Si tu hijo nada, mejorará su coordinación, la conciencia corporal y postural y aumentará su resistencia física y su tono muscular. Si no sabe nadar, no te preocupes el agua es un maravilloso estímulo y hay muchos juegos sencillos con los que os lo podréis pasar muy bien. Aquí te doy algunos ejemplos:

-Anillas u otros objetos que se hunden en el agua y que hay que ir a buscarlos.

-Objetos de colores con los que jugamos en el agua y luego clasificamos en cubos del color correspondiente.

-Montar en una tabla, ir a caballo en un churro, jugar con regaderas.Jugar con las olas cerca de la orilla será una maravillosa fuente de estímulos.

-Caminar por la arena descalzo ayudará a formar el arco de sus pies y será muy positivo para sus músculos y articulaciones.

-Transportar agua, arena, piedras, conchas de un lugar a otro mejorará la coordinación ojo – mano.

-Convertirnos en buscadores de conchas, dibujar en la arena, conseguir un número determinado de piedrecitas nos permite potenciar su atención y percepción.

Personalmente ¡me encanta la playa para los niños! Además, el salitre del mar, abre las vías respiratorias y puede prevenir enfriamientos en otras épocas del año.

llega el verano piscina down zaragoza
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Y si te vas a la montaña

Todo es un estímulo constante; el aire limpio, los árboles, las rocas, los ríos. Poder subir y bajar, trepar y destrepar o caminar por los senderos, es un gran ejercicio de atención y de equilibrio. Si además, intentamos hacer dos cosas a la vez, por ejemplo, ir cantando a la vez que prestamos atención a lo que nos encontramos y al camino, el beneficio se multiplica.

Subir una pendiente, quedarnos quietos como estatuas, caminar rápido o lento, saltar, ir a la derecha, hará el camino más divertido además de estimular la propiocepción, los músculos y las articulaciones.

Ofrecerle la oportunidad de llevar una mochila con un poquito de peso (puede llevar una botella pequeña de agua y su almuerzo, por ejemplo), le ayudará a tomar conciencia corporal y favorecerá su responsabilidad personal y la relación con el entorno.

Cruzar un río, lanzar piedras al río, poner la inicial de nuestro nombre con piedras o palos, hacer una montañita de hojas… ¡La imaginación al poder! ¡Son tantas cosas las que se pueden lograr con los recursos naturales!

Otro destino maravilloso son los pueblos

Nos ofrecen la libertad que nuestros niños no tienen en las grandes ciudades en las que vivimos. Las relaciones y los momentos de encuentro son más cercanas y espontáneas. Mi recuerdo de los veranos en el pueblo de mi abuela, va asociado a la bicicleta, el vehículo por excelencia. El tiempo no está tan programado y eso nos permite jugar con el barro, a las cocinitas, con las muñecas, los camiones de juguete, el juego simbólico se convierte en el rey de las tardes.

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Los parques y sus zonas de juego infantil les permiten subir y bajar o trepar por un tobogán, escalar por el laberinto, pasar de un lado a otro de una red, todas son oportunidades de trabajar la psicomotricidad, de idear-planificar lo que van a hacer lo que le permitirá también desarrollar la función cognitiva de la praxis.

El verano y las vacaciones como veis, es un tiempo de aprendizajes, de crecimiento y desarrollo.


“LOS NIÑOS Y NIÑAS NO JUEGAN PARA APRENDER. PERO APRENDEN, PORQUE JUEGAN”

Elena Ramos Romero

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